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Antofagasta: qué prácticas redujeron costos y uso de agua en constructoras

Un acuerdo de producción limpia en Antofagasta certificó a 15 empresas tras reducir residuos, gastos de gestión y consumo de agua. Revisamos qué aprendizajes sirven para equipos de obra y empresas.

01/10/2026 4 min de lectura 151 vistas
Zona de obra en Antofagasta con contenedores separados para residuos de construcción y una estación de control de agua

¿Cómo reducir residuos y consumo de agua en una obra de construcción? Una experiencia de 24 meses en la Región de Antofagasta ofrece criterios concretos: 15 empresas fueron certificadas después de implementar medidas de gestión de residuos de construcción y demolición (RCD) y uso eficiente del agua. El proceso evitó enviar 16.677 toneladas de residuos mezclados a disposición final, redujo en 41% los gastos de gestión de RCD y bajó el consumo de agua en 20,94% en instalaciones permanentes y 25,77% en temporales.

Los resultados provienen de un Acuerdo de Producción Limpia articulado por la Cámara Chilena de la Construcción de Antofagasta y apoyado por entidades públicas y sectoriales. Para quienes trabajan o buscan trabajo en el rubro, el dato apunta a una necesidad práctica: la eficiencia ambiental depende de procedimientos que se ejecutan en terreno, se registran y se coordinan entre empresas, contratistas y proveedores.

Qué cambió en las obras participantes

El acuerdo impulsó acciones para reducir la generación de RCD, separar materiales que podían recuperarse y optimizar el uso del agua. La publicación informa que, además de los residuos desviados y el ahorro en costos, la gestión evitó emisiones estimadas en 5.412 toneladas de CO₂. Son cifras agregadas para las empresas e instalaciones certificadas, no una promesa de ahorro idéntico para cada obra.

La diferencia importa. Una faena con espacio limitado, proveedores distintos o abastecimiento de agua restringido tendrá condiciones propias. Aun así, la experiencia muestra que medir consumos y flujos de residuos puede revelar pérdidas operacionales que pasan inadvertidas cuando cada cuadrilla resuelve su tarea sin un método compartido.

Por qué tiene relevancia laboral

La gestión de residuos y agua no queda a cargo de una sola especialidad. Requiere que supervisores, responsables de prevención y medioambiente, bodegueros, operadores, maestros y contratistas conozcan la separación definida para cada material y las instrucciones de uso de recursos. La coordinación cotidiana ayuda a que una iniciativa ambiental se transforme en una práctica repetible.

El componente formativo del acuerdo también entrega una señal: 40 personas recibieron capacitación y otras 176 participaron en inducciones sobre economía circular y eficiencia hídrica. La fuente señala que se desarrolló, junto a la Escuela Tecnológica de la Construcción, un curso SENCE diseñado para apoyar la implementación del acuerdo. Esto no equivale a una certificación individual ni garantiza una contratación, pero ilustra por qué registrar formación y aplicar procedimientos puede fortalecer el perfil laboral.

Qué puede hacer una persona que trabaja en obra

Si participas en una faena, puedes aportar desde tareas concretas y verificables. Antes de iniciar una labor, confirma dónde se dispone cada residuo, qué materiales deben mantenerse separados y a quién se reportan dudas o desviaciones. No improvises con residuos peligrosos o elementos que hayan tenido contacto con sustancias: sigue el procedimiento de la obra y las instrucciones de seguridad.

  • Conoce los puntos de acopio y la señalética vigente para tu frente de trabajo.
  • Evita dejar residuos mezclados cuando el procedimiento indique segregarlos.
  • Usa agua de acuerdo con la tarea y comunica filtraciones o consumos anormales.
  • Registra inducciones y cursos, junto con las funciones concretas que aplicaste.
  • En una entrevista, describe una mejora que hayas ayudado a implementar y cómo se comprobó.

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Qué deberían revisar las empresas

Para una constructora o contratista, el aprendizaje no es comprar contenedores y dar por resuelto el tema. Conviene definir responsables, capacitar a personal propio y subcontratado, comprobar que los puntos de acopio estén disponibles y revisar periódicamente los registros de residuos y agua. Si los datos no se vinculan con una instalación o etapa de obra, será difícil saber qué medida funcionó.

También es útil incorporar las instrucciones ambientales a la inducción operacional y a las reuniones de coordinación. Así, una cuadrilla que cambia de frente o un nuevo proveedor puede entender rápidamente qué separar, cómo evitar desperdicios y a quién consultar. La capacitación breve, ligada al trabajo real, puede ser más aplicable que una charla general sin seguimiento.

Cómo evaluar si una práctica sirve

Antes de replicar una medida, compara una línea base con los resultados posteriores: volumen de residuos por tipo, costo de retiro, consumo de agua y cumplimiento del procedimiento. Considera el tamaño de la obra y el periodo medido. La reducción de costos publicada corresponde al conjunto del acuerdo; no debe extrapolarse automáticamente a cualquier proyecto.

Para candidatos, una experiencia en estas tareas puede expresarse con hechos: el procedimiento que siguieron, el equipo con que coordinaron y el resultado que efectivamente observaron. Para empleadores, el paso útil es convertir las metas en instrucciones claras, formación y mediciones. En una industria que busca controlar costos y recursos, saber ejecutar y documentar una práctica de obra puede ser una competencia concreta y transferible.

Fuentes

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